La Dirección General de Tráfico reducirá el límite máximo de velocidad a 30 kilómetros por hora en las calles de un carril por sentido de todos los municipios españoles. Además, desde el 2 de enero se igualará a 90 km/h el de las carreteras secundarias (es decir, las que están desdobladas y también cuentan con un carril por sentido).
